Hablemos de Discrimen

Este primer blog va a tratar sobre un tema que, valga la aclaración, manifiesta un resultado y no la matriz del problema. El discrimen étnico o mal llamado “racismo” (todos somos homo sapiens) es un problema que ocurre en muchos países subdesarrollados y los Estados Unidos de América. Daré particularmente mi opinión sobre donde está mi postura respecto a la controversia.

La discriminación es cónsona con el raciocinio humano. cada vez que uno llega a interactuar con otras personas hay un espacio natural para discriminar. En la vida uno se topa con otro individuo cuyas ideas y costumbres, no solo son diferentes, son directamente opuestas a las propias. Uno tiene, o al menos debería, el derecho, en el ámbito personal, de establecer ciertos estándares para, y con quien, codearse. Entiendo que es inevitable por nuestro deseo de aumentar la felicidad y disminuir las asperezas.

El problema, que actualmente está llegando a su clímax en los Estados Unidos, es cuando se sistemiza esa discriminación en base a ciertos criterios colectivos. Ahora mismo, y limitado a mi experiencia y acceso a medios, eso solo ocurre en uno de los países desarrollados. Estados Unidos está pasando por un momento turbulento por la institucionalización de la discriminación étnica. La brutalidad policiaca, aunque es el estado en cuestión principal, es una de las manifestaciones de este discrimen a mayor escala. Uno de los reclamos más populares es que el “racismo” se combate con educación.

No considero que la solución para el problema se sostenga en la educación. (Vease el fenómeno de nazismo en uno de los pueblos mejores letrados de su región) Los fallos del sistema educativo es otro tema de discusión. La educación puede ser una herramienta para perpetuar el discrimen étnico. Tal como advierte Niemoller en 1945:

“En Alemania, los nazis primero persiguieron a los comunistas, pero yo, como no era comunista no protesté. Más tarde vinieron tras los judíos, pero como yo no era judío, no protesté. Luego comenzaron a perseguir a los miembros de las uniones obreras, mas como yo no estaba unionado, no protesté. Más adelante la persecución se tornó contra los católicos, pero siendo yo protestante, no tuve por qué protestar. Luego vinieron por mí. Para entonces ya no había nadie que protestara por ninguno otro. Asegurémonos de que tal cosa no vuelva a suceder.”

En cambio, se debe poner de relieve que uno puede discriminar, ya que es natural, por ciertos criterios que nada tengan que ver con orígenes étnicos. Al igual que Niemoller advierte que debía haber defendido los derechos de personas a quienes él en su *ámbito personal* hubiese discriminado.

Entiendo que la existencia de este problema no es debatible. El debate, donde en mi opinión se encuentra la sustancia, es cómo se debe erradicar como en otros países desarrollados. No pretendo eliminar que cada uno pueda moldear su ambiente personal. Eliminar el discrimen como tal me parece imposible, pero se puede solucionar el problema de persecución de minorías étnicas en los Estados Unidos. Esta es mi humilde y muy puntual opinión. Puede que mañana piense diferente en el modo mitigar la problemática.